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Después de la Segunda
Guerra Mundial, los Estados Unidos siguieron respaldando a Chiang
Kai-shek, ya abiertamente en guerra contra el ejército comunista de
Mao Zedong, renombrado como Ejército
Popular de Liberación (EPL), en su estrategia de derrotar al
comunismo donde éste se manifestara. Igualmente, la Unión Soviética
dio apoyo a Mao, si bien la ayuda militar que recibieron de esta nación
nunca fue tan alta como originalmente se creía y constantemente se
mantuvo muy por debajo de las promesas soviéticas.
El 21
de enero de 1949,
las fuerzas del Kuomintang sufrieron una derrota masiva a manos del
EPL, y comenzaron a replegarse hacia el sur. A lo largo del año,
fueron cayendo en cadena las ciudades más importantes, obligando al
KMT a trasladar la capital sucesivamente de Nanjing a Wuhan,
Guangzhou, Chongqing
y finalmente Chengdu.
El 10
de diciembre de 1949, el EPL rodeó a las tropas del KMT en
Chengdu, el último baluarte de las fuerzas nacionalistas. Chiang
Kai-shek y su hijo Chiang
Ching-kuo huyeron en avión a Taiwán,
donde conseguirían mantener el régimen de la República de China.
Liderazgo en China
La República Popular
China fue establecida el 1
de octubre de 1949. Fue la culminación de dos décadas de lucha
dirigida por el Partido Comunista. Durante el periodo de 1954
a 1959,
Mao fue Presidente del partido. Se residenció en Zhongnanhai,
un complejo de edificios cercano a la Ciudad
Prohibida de Pekín.
Habiendo consolidado
su poder, Mao inició un programa de colectivización que duró hasta
el año 1958.
Las tierras fueron redistribuidas, tras ser expropiadas a
terratenientes y entregadas a los campesinos para que las cultivaran.
También se iniciaron grandes proyectos de industrialización y la
construcción de las infraestructuras para facilitar los cambios économicos
y sociales que se querían llevar a cabo. Durante este periodo, China
tuvo un crecimiento interanual en el PNB de entre un 4 y un 9%.
Uno de los programas
iniciados en esta época fue el Movimiento
de las Cien Flores, mediante el cual Mao indicaba su supuesta
voluntad de considerar diferentes opiniones acerca de como China debía
ser gobernada. Dada la oportunidad que se les ofrecía de expresarse,
algunos intelectuales y liberales chinos indicaron su oposición al régimen
comunista, llegando incluso a cuestionar el liderazgo de Mao. Esto fue
inicialmente tolerado y hasta promovido. Sin embargo, a los pocos
meses, Mao revirtió esta política, haciendo presos a todos aquellos
que habían criticado a su gobierno, en lo que se llamó el Movimiento
Antiderechista. Algunos críticos del régimen comunista chino,
como la escritora Jung Chang, afirman que el Movimiento de las Cien
Flores habría sido simplemente una maniobra para identificar a
aquellos individuos cuyas opiniones resultaban peligrosas para el régimen.
En 1958,
Mao lanzó el Gran
Salto Adelante, un plan económico presentado como alternativa al
modelo soviético que se basaba en gran parte en el desarrollo de la
industria pesada. Bajo este modelo, la agricultura fue colectivizada y
se promovió la industria a pequeña escala.
Al principio, el Gran
Salto Adelante pareció tener un gran éxito al incrementarse
considerablemente la producción agrícola e industrial,
particularmente la industria del acero. Sin embargo, Mao y otros líderes
del partido, en lugar de aceptar el crecimiento estable y continuo que
venían experimentado, consideraron que podrían acelerar el
crecimiento económico estableciendo metas irreales. Con este fin,
movieron un considerable número de campesinos a las acererías, lo
cual terminó siendo un desastre. Si bien las cuotas de producción de
acero se llegaban a cumplir según las cifras oficiales, parte del
acero producido era de muy mala calidad, dado que no había suficiente
materia prima para alcanzar las metas y se utilizaban desechos de
hierro para lograr la cuota establecida.
Por otra parte las
relaciones sino-soviéticas comenzaron a deteriorarse y Nikita
Jrushchov canceló los acuerdos de asistencia técnica que habían
firmado los soviéticos. Además, se dieron varias sequías severas,
que afectaron a la producción agrícola, reduciéndola
considerablemente. La combinación del establecimiento de cuotas de
producción industrial irreales, la retirada de la asistencia técnica
soviética, las sequías, el desplazamiento de agricultores a las fábricas
y una economía que trataba de recuperar en diez años los
desastres de años de guerra y caos, ocasionaron la hambruna más
grande de la historia reciente de China.
Si bien existe
controversia acerca del número de muertes ocasionado por la hambruna
durante el Gran Salto Adelante, se estima que no menos de 30 millones
de personas fallecieron por inanición.
Después del
fallecimiento de Stalin
y la subida al poder de Jrushchov, las relaciones sino-soviéticas se
deterioraron considerablemente. Se produjeron disputas fronterizas y
desacuerdos en relación al camino que debía seguir el comunismo, es
decir si seguir fomentando la revolución o, por el contrario,
mantener el status quo. A la muerte de Stalin, Mao se consideró como
cabeza principal del comunismo, afirmando que su doctrina era la
interpretación correcta del marxismo. Esto originó tensiones entre
Jrushchov, que gobernaba un país más poderoso económica y
militarmente, y Mao, que pensaba que su interpretación de la ideología
marxista era la correcta, y acusaba a Jrushchov de la peor de las
desviaciones ideológicas: el revisionismo.
Como resultado del
desastre del Gran Salto Adelante y el deterioro de las relaciones
sino-soviéticas, algunos líderes chinos, entre ellos Liu Shaoqi y
Deng Xiaoping decidieron que Mao debía ser depuesto como jefe del
Estado, relegándole a una posición meramente simbólica y ceremonial.
En 1959,
Liu Shaoqi accedió al puesto de Presidente de la República Popular
China, Jefe del Estado, mientras que Mao mantuvo su posición de
Presidente del Partido Comunista. Liu comenzó a buscar soluciones a
los problemas de China a través de políticas de carácter más
reformista.
Viendo que el poder
se le estaba escapando de las manos por las reformas iniciadas por Liu
y Deng, Mao lanzó lo que se denominó la Revolución Cultural en 1966.
Esto le permitía a Mao estar por encima de la jerarquía del partido,
dando poder directamente a los guardias rojos, grupos de jóvenes
defensores de la ortodoxia ideológica, que llegaron a crear sus
propios tribunales. La Revolución Cultural buscó impulsar el camino
hacia el socialismo, y denunciar a los que se oponían al mismo. Para
ello adoptaron medidas de todo tipo, desde la destrucción del arte
considerado burgués, asaltos a personas vestidas a la manera
occidental, interrupción de ceremonias religiosas, etc. Una medida de
gran importancia fue la pegada de carteles, en los que denunciaban lo
que consideraban errores de distintos miembros destacados del partido.
Fue durante este
periodo cuando Mao eligió a Lin
Biao como su sucesor. No está claro si Lin estaba planeando un
golpe de estado o un intento de asesinato a Mao, lo que sí se sabe es
que falleció en un accidente aéreo cuando su avión sobrevolaba
Mongolia al intentar huir del país con rumbo a Moscú.
Posteriormente, se anunció que Lin había planeando la destitución
de Mao, e incluso su asesinato en dos ocasiones, y fue expulsado póstumamente
del partido. Para esta época, Mao había perdido la confianza de
muchos de los dirigentes del partido.
En 1969,
se celebró el IX Congreso Nacional del Partido Comunista de China, en
el que Mao anunció que la Revolución Cultural había terminado, si
bien a menuso se considera que la revolución cultural se extendió
hasta el fallecimiento de Mao en 1976. En los últimos años de
su vida, Mao experimentó serios problemas de salud debidos
posiblemente al mal de Parkinson, así como problemas pulmonares y
cardíacos como consecuencia del tabaco. Durante estos años,
Mao permaneció pasivo mientras varias facciones dentro del Partido
Comunista luchaban para lograr el poder después de que Mao falleciera.
Mao falleció el 9
de septiembre de 1976
a la edad de 82 años y la lucha por el poder dentro del partido
se intensificó. Por una parte estaban los izquierdistas liderados por
la llamada Banda
de los Cuatro, dirigida por la viuda de Mao, Jiang Qing, quienes
abogaban por la continuación de la política de movilización
revolucionaria de masas. Por otra parte, estaban dos grupos más
moderados; uno liderado por Hua
Guofeng, el sucesor designado por el propio Mao, que abogaba por
el retorno a la dirección centralizada siguiendo el patrón soviético,
y otro liderado por Deng Xiaoping, que estaba a favor de reformar
completamente la economía de China de acuerdo con políticas pragmáticas,
desenfatizando el rol de la ideología en la determinación de las políticas
económicas y sociales.
Al final, los
moderados lograron el control del gobierno, y Deng Xiaoping se impuso
sobre Hua Guofeng en la lucha por el poder.
Culto a Mao
Un elemento
preponderante en los años de liderazgo de Mao fue el culto
a la personalidad. Mao se presentaba a sí mismo como un enemigo
de los terratenientes, hombres de negocios y de las potencias de
Occidente, particularmente los Estados Unidos. Por otra parte,
declaraba ser aliado de los campesinos y trabajadores.
En 1962,
Mao propuso la creación del Movimiento de Educación Socialista, el
cual estaba supuestamente dirigido a proteger a los campesinos de las
tentaciones del feudalismo y capitalismo que pensaba estaban comenzado
a surgir en las áreas rurales. Se publicó una gran cantidad de
propaganda en la cual Mao era la figura central. Numerosas vallas y
canciones se referían a Mao como el sol rojo en el centro de
nuestros corazones y el salvador del pueblo.
El culto a Mao fue
vital para el lanzamiento de la Revolución Cultural. La juventud
china había crecido bajo el régimen comunista y se les había
inculcado el amor hacia Mao. Esta es la razón por la que en dicha
revolución se convirtieron en sus principales seguidores.
En octubre de 1666 se
publicaron las Citas
del Presidente Mao, libro recopilado por Lin Biao, con citas y
dichos de Mao. A los miembros del partido se les exigía llevar
siempre consigo este libro. A lo largo de los años la imagen de
Mao aparecía en todas partes, en todos los hogares, oficinas y
comercios. Sus dichos aparecían en publicaciones escritas de
cualquier naturaleza.
El legado de Mao
El legado de Mao es
objeto de gran controversia. Muchos chinos todavía consideran a Mao
como un gran revolucionario, un gran líder, aunque reconozcan que
incurrió en serios errores al final de su gobierno. De acuerdo con
Deng Xiaoping, Mao estaba las tres cuartas partes en lo correcto y
una cuarta parte errado y su contribución fue primordial y sus
errores secundarios. Algunos miembros del Partido Comunista, sin
embargo, acusan a Mao de ser el responsable de la ruptura con la Unión
Soviética. También se le critica el no haber adoptado políticas
relacionadas con el control de la natalidad, las cuales fueron
desarrolladas posteriormente por sus sucesores cuando establecieron
una serie de incentivos y programas a fin de lograr que las familias
chinas sólo tuvieran un hijo.
Los seguidores de Mao,
sin embargo, afirman que logró éxitos de gran importancia. Por
ejemplo, antes de 1949 el índice de analfabetismo era del 80% y el
promedio de vida de la población era meramente 35 años. A su
muerte, el índice de analfabetismo había bajado al 6% y el promedío
de vida se duplicó a 70 años. La población de China durante
el periodo de Mao aumentó en 57% llegando a 700 millones comparado
con la cifra de 400 millones que había permanecido constante entre
las Guerras
del Opio y la Guerra
Civil China. También dicen sus seguidores que bajo Mao China se
deshizo de un siglo de humillaciones a las que le sometieron
las potencias occidentales y surgió como una gran potencia mundial.
También afirman que Mao logró la industrialización del país y
aseguró la soberanía de China bajo su mando. Se dice también que
Mao terminó con el régimen corrupto del Kuomintang.
Los oponentes a Mao
indican que los logros en la erradicación del analfabetismo y las
expectativas de vida, también fueron alcanzadas por el régimen del
Kuomintang en Taiwan. Algunos de estos logros se obtuvieron debido a
que el país no estuvo en guerra durante ese periodo y por tanto pudo
dedicarle recursos al mejoramiento de la población.
Mao era de la
creencia que el socialismo era la única respuesta para China, debido,
entre otros argumentos, a que las potencias occidentales y
particularmente los Estados Unidos, nunca permitirían que China
avanzara bajo un régimen capitalista. De hecho, esta teoría no
estaba lejos de la realidad, por cuanto Estados Unidos mantuvo un
embargo comercial a la República Popular China que duró hasta 1972,
cuando Richard
Nixon decidió que China constituía una potencia que debía ser
considerada favorablemente en la Guerra
Fría con la Unión Soviética.
Críticos y
seguidores coinciden en afirmar que Mao fue un gran estratega militar
lo cual demostró en la Guerra Civil China y en la Guerra
de Corea. De hecho, las tácticas de Mao han sido utilizadas
constantemente por aquéllos que luchan como insurgentes en diferentes
lugares del mundo, así como por aquéllos que tratan de aplastar la
insurgencia.
Por otra parte, la
ideología del maoísmo ha influenciado a muchos comunistas en el
mundo tales, como los Jemeres
Rojos de Kampuchea
Democrática, Sendero
Luminoso en Perú
y el movimiento revolucionario en Nepal.
Sin embargo, China se apartó totalmente de la línea maoísta cuando
Deng Xiaoping inició la reforma económica de esta nación.
En la actualidad el
seguimiento de Mao ha desaparecido prácticamente en China. De hecho,
algunas de sus obras han sido muy criticadas posteriormente. El libro Mao:
La Historia desconocida, escrito por Jung Chang y Jon Halliday, señala
que Mao creó muchos mitos en cuanto a sus logros y su juventud, a fin
de mostrarse como el héroe del pueblo. Incluso afirman que algunas
incidencias de la Gran Marcha, en particular la Batalla del Puente
Luding, eran totalmente falsas.
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