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Ascenso al poder
Adolf Hitler
saludando a sus admiradores
Tras su derrota en las
elecciones de 1932, Hitler promovió una ola de revueltas y violencia
callejera que forzó al débil e inestable gobierno al colapso. Paul
von Hindenburg se vio forzado a pactar con Hitler, que fue nombrado
canciller alemán el 30
de enero de 1933
con la colaboración de los católicos de Franz
von Papen y sus socios. Disolvió el Parlamento y convocó elecciones,
liderando el Partido Nacional-socialista.
Una semana antes de las votaciones, se produjo un incendio en el edificio
del Reichstag
y Hitler, tras acusar a la oposición comunista
y social-demócrata del incendio, promulgó leyes de excepción,
eliminando y persiguiendo a muchos adversarios políticos.
Consiguió la mayoría en
las elecciones de mayo (aunque muchos historiadores señalan que no
logró un apoyo importante por parte del pueblo alemán inicialmente). En
poco tiempo, logró afianzarse en el poder, detentando los cargos de
canciller y presidente de la República a la muerte de Hindenburg (2
de agosto de 1934),
nombrándose a sí mismo Reichsführer. Estableció el
nacional-socialismo como único partido legal. Eliminó a los oponentes de
su propio partido y a colaboradores de dudosa fidelidad durante la llamada
«Noche
de los cuchillos largos», iniciando el proceso de eliminación
de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos que
consideraba «enemigos de Alemania» y «razas impuras»,
lo que más tarde le llevó a crear los campos
de concentración para llevar a cabo la liquidación sistemática de comunistas,
judíos,
Testigos
de Jehová (Bibelforscher),gitanos,
enfermos mentales y homosexuales,
principalmente, así como a un intenso rearme.
Como dirigente de
Alemania, pudo llevar a cabo su sueño de crear un coche asequible
para todos los ciudadanos, al que pensaba llamar «el vehículo del
pueblo» (Volkswagen). Los primeros bocetos del automóvil
fueron creados por él mismo, encargando a su amigo y miembro del Partido
Nacional Socialista, Ferdinand Porsche, la creación del diseño
definitivo. De esta forma nació el coche más vendido de la historia,
conocido como Escarabajo. Para su fabricación, Hitler fundó la
compañía Volkswagen.
El Volkswagen
Escarabajo circuló por otro de los sueños que hizo realidad
como máximo mandatario de Alemania: la construcción de las primeras
autopistas del mundo.
Vegetariano y ecologista,
promulgó las primeras leyes de la historia que penaban el maltrato a los
animales.
Promovió un estado del
bienestar cimentado sobre la creación de una seguridad social,
controlando el precio de la vivienda para que fuera asequible a todos los
ciudadanos (las hipotecas suponían aproximadamente un 7% del salario de
un alemán medio) y apoyando un nuevo concepto consistente en las
vacaciones de ocio asequibles a todo el pueblo.
Entregó a los campesinos
tierras en propiedad que anteriormente pertenecían al estado.
Dueño absoluto de
Alemania, mostró sus éxitos contra el paro y en política exterior (reincorporación
del Sarre y
remilitarización de la Renania
en 1936), lo
que le valió el apoyo popular. Intervino a favor de Franco
en la guerra
civil española, consiguió la forzada anexión de Austria
y de los Sudetes
(1
de octubre de 1938)
y continuó la persecución de los judíos,
promulgando leyes contra ellos y un ataque directo en la «Noche
de los cristales rotos».
Segunda Guerra Mundial
El 1
de septiembre de 1939
Alemania y la URSS
ocuparon Polonia
y dos días después, el 3
de septiembre, Francia
y Gran
Bretaña declararon la guerra a Alemania, iniciándose así la Segunda
Guerra Mundial. Empleó una nueva forma de hacer la guerra conocida
como Blitzkrieg (guerra relámpago), conquistando en poco tiempo numerosas
naciones europeas que anexionaba a su imperio, como Holanda, Bélgica,
Grecia, Yugoslavia o Dinamarca, entre otras. Especialmente brillante fue
la conquista de Francia, nación a priori con una potencia militar similar
a la de Alemania y a la que derrotó en tan sólo 3 semanas gracias a la
ofensiva de Las Ardenas, la cual fue diseñada por él mismo. Tras
conquistar Francia obligó a los dirigentes franceses a firmar la
capitulación exactamente en el mismo lugar donde los alemanes habían
firmado la rendición tras la Primera Guerra Mundial. Inglaterra evitó la
derrota milagrosamente gracias a una heroica actuación de la RAF (Royal
Air Force), que consiguió derrotar a una muy superior fuerza aérea
alemana en la Batalla de Inglaterra. Entre tanto, Hitler continuó con sus
planes para la grandeza del Tercer
Reich -al que él se refería como el Imperio de los Mil Años-,
haciéndose cargo personalmente de detalles como la macro reforma urbanística
de Berlín,
que planeó junto con su arquitecto de cabecera, Albert
Speer.
Invadió la URSS
el 22
de junio de 1941,
pensando en acabar con el «gigante ruso» al cabo de algunas
semanas en una rápida campaña al estilo Blitzkrieg;
sin embargo, la falta de información respecto de la cantidad de
divisiones, armamentos y, sobre todo, el retraso inicial de la campaña
en 4 meses le enfrentó al más duro de los inviernos rusos, que le impidió
tomar Moscú;
además, sitió Leningrado.
En 1942,
Reinhard
Heydrich, en los ojos de Hitler el más perspectivo Nazi y su posible
sucesor, murio en Praga despues de un atentado. Hitler ordenó las
matanzas de Lidice y Lezaky. Miles de personas murieron en Bohemia.
Despues hizo girar el eje
de las operaciones hacía el Cáucaso
e invadió Crimea
y se acercó a Stalingrado, donde se libró una despiadada batalla
de desgaste en la cual los soviéticos, aprovechando los débiles
flancos de la retaguardia alemana, le inflingieron una de las mayores
derrotas. Los rusos cambiaron las tornas del destino y fueron desalojando
a los alemanes de su territorio. Junto a ese escenario, en 1944
los Aliados le invadieron por Normandía,
combatiéndosele por tanto en dos frentes.
Hitler jamás consideró
capitular en la guerra, aun cuando fue evidente que ésta ya estaba
perdida para el ejército alemán. Prohibió a sus generales rendirse y
ordenó combatir hasta el final; incluso persiguió y mandó asesinar a
quienes plantearon la rendición, la huida o iniciaron negociaciones de
paz con los Aliados. Por ejemplo, se sabe del brutal interrogatorio y
posterior ejecución de Hermann
Fegelein, hombre cercano a Heinrich
Himmler y cuñado de Eva
Braun, como resultado del ataque de ira que Hitler y Joseph
Goebbels sufrieron al enterarse de que Himmler intentaba pactar la paz
con Eisenhower
y Bernardotte.
Adolf Hitler fue blanco
de varios atentados, algunos urdidos por militares alemanes (por ejemplo,
un año antes, la Wehrmacht
había intentado asesinarlo), de los que siempre escapó con vida. El más
importante fue el de junio de 1944, liderado por Klaus
von Stauffenberg, que provocó el suicidio obligado de Erwin
Rommel.
Muerte de Hitler
Los detalles de su muerte
siguen siendo debatidos y no comprobables todavía al ciento por ciento.
La versión oficial de
los aliados
-que concuerda con la versión dada por su secretaria personal, Traudl
Junge, en el libro Hasta la última hora: la secretaria de Hitler
cuenta su vida (Bis zur letzten Stunde: Hitlers Sekretärin erzählt
ihr Lebendos) y con la versión de Joachim
C. Fest, historiador y biógrafo, en El hundimiento (Der
Untergang)- indica que Hitler renunció a intentar huir de Berlín y
se suicidó con un tiro de revólver y, al mismo tiempo, ingiriendo una cápsula
de cianuro en su búnker,
a 16 metros de profundidad en el subsuelo del edificio de la Cancillería
en Berlín, junto a su nueva esposa Eva
Braun y rodeado de unos pocos incondicionales, el 30
de abril de 1945,
cuando el Ejército
Rojo, dirigido por el mariscal Zhúkov, tomaba
Berlín y se encontraba a menos de 300 mts del búnker.
La versión más creíble
es que el mismo Hitler ordenó a su ayudante Otto
Günsche la cremación de su cuerpo y el de su esposa, probablemente
para evitar que fueran exhibidos como «trofeos de guerra»,
recordando el ultraje del cadáver de su amigo Benito
Mussolini, que fue colgado desnudo boca abajo junto con el de su
amante en una gasolinera de Milán, donde fue golpeado, escupido y
despreciado durante días.
En efecto, Günshe fue el
primero en entrar al compartimiento de Hitler, y una vez confirmada su
muerte levantó los cuerpos y los sacó al patio trasero de la Cancillería,
en unos momentos en que llovían obuses rusos por doquier.
Günshe depositó ambos
cuerpos en un orificio de obús, los roció con unos 200 litros de
gasolina y les prendió fuego. Mientras se consumían, unos cuantos
testigos, entre ellos los Goebbels, realizaron un nervioso saludo militar,
mas un obús que estalló cerca les obligó a volver al búnker sin
verificar la consumación de la incineración.
Su muerte se puso en duda
durante mucho tiempo, creándose toda suerte de mitos.
Recientes versiones
surgidas en los años
1990 del lado ruso confirman que los soviéticos (NKVD), después de
una infructuosa búsqueda en la que incluso hallaron a un doble de Hitler
suicidado en una habitación de la Cancillería, dieron por fin con los
restos de Hitler, Braun y la familia Goebbels y que estos, secretamente
aun para el mismo general Zhúkov, fueron transportados a la frontera, a
un cuartel militar que luego pasaría a ser territorio de la República
Democrática Alemana.
Los rusos confirmaron
inicialmente en 1955
la muerte de Hitler, pero no se mostraron evidencias muy sustanciales,
salvo algunos detalles odontológicos, lo que confirmaba a pesar de todo
que los rusos tenían los cuerpos.
Estos restos
permanecieron secretamente enterrados bajo un jardín de dicho cuartel y sólo
algunas autoridades de la NKVD sabían dónde estaban, hasta que en los años
1970 fueron exhumados, se le extrajo el cráneo a Hitler y el resto de
los cadáveres fue incinerado para evitar que su tumba fuera objeto de
veneración. No se ha podido dar con el cráneo de Hitler.
Legado de Hitler
Durante los Juicios
de Nuremberg se acusó a 611 personas, integrantes de las diversas
instituciones del Tercer Reich, de cinco delitos: complot, crímenes
contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad (exterminio)
y genocidio.
Los principales jerarcas nazis apresados fueron condenados a la horca o a
largas penas de presidio; otros murieron en los meses que siguieron a la
caída de Berlín.
El nazismo y cualquier
reminiscencia ideológica afín fueron prohibidos en toda Europa. En la
actualidad la figura de Hitler y el nazismo, su personalidad y hechos son
objeto de estudios de toda índole y es constantemente recordada por
escritores en biografías reconstruidas.