-
By
Wikipedia
Adolf Hitler (Braunau
am Inn, Austria,
20
de abril de 1889
- Berlín,
30
de abril de 1945),
político y dictador alemán
de origen austríaco,
que estableció un régimen fascista
en el que recibió el título de Führer
(caudillo, líder o guía).
Como jefe del Partido
Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (Nationalsozialistische
Deutsche Arbeiterpartei o NSDAP, también llamado Partido Nazi) dirigió
el gobierno del país de 1933
a 1945,
ocupando sucesivamente los cargos de canciller,
jefe
de Gobierno y jefe
de Estado, gobernando como dictador
durante la mayor parte de ese periodo.
Orador dotado y carismático,
poseído por una profunda convicción, Hitler es considerado como uno de
los líderes más influyentes de la historia. El sistema
industrial-militar que instauró llevó a Alemania
a salir de la crisis económica post-Primera
Guerra Mundial y, en su apogeo, a controlar gran parte de Europa.
Hitler ordenó la invasión
de Polonia
en 1939, en
lo que constituyó el factor detonante de la Segunda
Guerra Mundial. La guerra que el Eje
(Alemania,
Italia y Japón)
y los aliados
llevaron a cabo durante ese tiempo condujo a la destrucción de gran parte
de Europa.
Durante su gobierno, Hitler también ejerció una política interior racista,
que concluyó, ya durante la guerra, en la llamada «solución
final», la cual autorizó un plan de exterminio que dio lugar al
holocausto
judío y a la muerte y desplazamiento de millones de personas, no sólo
judías sino también gente con malformaciones, personas enfermas, eslavos,
comunistas, etc. Esto sin importar que fueran de raza aria.
Vida
Fotografía de
Adolf Hitler cuando era niño
Hitler nació en una
pequeña aldea cerca de Linz
en la provincia de la Alta
Austria, no muy lejos de la frontera alemana,
en lo que entonces era el Imperio
Austrohúngaro. Su padre, Alois Hitler (1837-1903),
era un modesto agente de aduanas nacido fuera de matrimonio. Hasta la edad
de 40 años, Alois usó el apellido de su madre, Schicklgruber.
Cinco años después de tener a su hijo, Maria Anna Schicklgruber se
casó con Johann Georg Hiedler. Al poco tiempo, el hermano de Johann,
Nepomuk, llevó a Alois a vivir con su familia.
En 1876,
cuando hacía años que María y Georg habían fallecido, Nepomuk,
quien había ejercido de padre adoptivo, dio su apellido a Alois, haciendo
constar en el registro bautismal a Georg Hitler como padre legítimo. Más
tarde, Adolf Hitler sería acusado por sus enemigos políticos de no ser
legítimamente Hitler sino Schicklgruber.
Su madre, Klara
Hitler (nacida Klara Pölzl), era a su vez también prima segunda de
su padre. Klara tuvo seis hijos; Adolf fue el segundo y, junto con su
hermana menor Paula,
el único que sobrevivió a la infancia.
Hitler era un chico
inteligente pero variable, y en dos ocasiones suspendió el examen de
entrada a la universidad en Linz. Allí quedó cautivado por las lecturas pangermánicas
y antisemitas del profesor Leopold Poetsch, quien influyó notablemente en
la mente del joven.
Hitler era devoto de su
madre y probablemente odiaba a su padre, quien era un estricto
disciplinario. Padre e hijo tampoco compartían sus ideas políticas.
Alois Hitler también deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como
él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente
sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en
absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. Se
interesó por la pintura
y la arquitectura,
pero no logró ser admitido en la Escuela de Bellas Artes de Viena, al no
poseer talento.
Hitler, en su libro Mein
Kampf (Mi Lucha), es respetuoso con su padre, aunque indica
que había diferencias irreconciliables sobre su firme decisión de
convertirse en artista. Alois falleció en enero de 1903
y Klara, tercera mujer de Alois y madre de Adolf Hitler, murió de cáncer
en diciembre de 1907,
lo que le afectó profundamente.
Muchos historiadores
especulan que su odio extremo hacia los judíos
era por la posibilidad de que el padre biológico de Alois (y por tanto su
abuelo) fuera de origen judío.
Otros lo achacan a que su madre murió al cuidado de un médico judío,
mientras que otros lo basan en la influencia sionista
para que Estados
Unidos entrara en la guerra. Hasta la fecha, ninguna de estas
aseveraciones ha sido convincentemente confirmada.
En 1905
abandonó la escuela secundaria de Linz
para ir a Viena
e ingresar en la Academia de Bellas
Artes con el fin de convertirse en pintor,
pero fue rechazado en el examen de ingreso. A pesar de su fracaso, decidió
quedarse en Viena, viviendo de la venta de sus pinturas con grandes
dificultades económicas, para seguir pintando y presentarse a un segundo
examen de ingreso, que no llegó a realizar nunca. En aquella época, en
Viena existía un importante ambiente antisemita.
Se trasladó a Múnich
en 1913 para
eludir el servicio militar en su país y atraído también por la
prosperidad y fortaleza que mostraba Alemania,
en contraste con la decadente y débil Austria.
Primera Guerra Mundial
Al inicio de la Primera
Guerra Mundial (1914)
decidió alistarse como voluntario en el ejército alemán. Realizó su
servicio en Francia
y Bélgica
como mensajero del 16° Regimiento de Infantería Bávara de Reserva, que
lo expuso al fuego enemigo. También aprovechó para dibujar algunas
historietas y dibujos de instrucción para el periódico del ejército.
Fue condecorado en varias ocasiones por su valor en combate, destacando
especialmente la consecución de la Cruz de Hierro de segunda clase, en
diciembre de 1915
y la Cruz de Hierro, primera clase, en agosto de 1918,
un honor raras veces dado a un soldado de tan baja graduación (ya que aún
no era ciudadano alemán no fue promovido más allá del grado de cabo).
En octubre de 1916,
en el norte de Francia, Hitler fue herido en la pierna, regresando al
frente en marzo de 1917.
Hitler era considerado
como un soldado «correcto», pero según se informa era
impopular entre sus compañeros debido a una actitud poco crítica
hacia los superiores. «Respetar al superior, no contradecir a nadie,
obedecer a ciegas», dijo, describiendo su actitud mientras era
enjuiciado por el putsch
de Múnich en 1923.
Uno de sus camaradas comentó: «Nos quejamos sobre él y encontrábamos
intolerable que entre nosotros tuviéramos a un cuervo blanco» (Haiden,
1936).
El 15
de octubre de 1918,
poco antes del final de guerra, Hitler fue trasladado a un hospital de
campaña, donde quedó temporalmente ciego por un ataque con gases tóxicos.
Una investigación realizada por Bernhard
Horstmann indica que su ceguera pudo haber sido resultado de una
reacción histérica a la derrota alemana. Hitler dijo que esa experiencia
fue la que le convenció de que el objetivo de su vida era lograr la
salvación de Alemania. Mientras, fue tratado por un médico militar y un
especialista en psiquiatría, que, según se informa, diagnosticó al cabo
como «incompetente para comandar gente» y «peligrosamente
psicótico». Su comandante declaró: «¡Nunca promoveré
a este histérico!». Sin embargo, el historiador Sebastian
Haffner, refiriéndose a la experiencia de Hitler en el frente,
sugiere que por lo menos tuvo algún tipo de entendimiento con los
militares.
La capitulación alemana
en noviembre de 1918
lo impactó sobremanera, pues en la creencia popular alemana el ejército
alemán permanecía invicto. Como muchos otros nacionalistas alemanes,
Hitler culpó a políticos civiles («los criminales de noviembre»)
por la rendición. Una explicación extendida por la derecha conservadora
sobre la capitulación era la Dolchstosslegende
(«la leyenda de la puñalada por la espalda»), que
pretendía argumentar que a espaldas del ejército los políticos
liberales habían traicionado y habían «apuñalado» a
los alemanes y sus soldados por la espalda. El Tratado
de Versalles impuso reparaciones de guerra y otras sanciones económicamente
muy perjudiciales para el país, declarando a Alemania culpable de los
horrores de la Primera
Guerra Mundial. El tratado fue percibido por los alemanes como una
humillación, y fue un importante factor en la creación de las
condiciones sociales y políticas encontradas por Hitler y su Partido
Nacionalsocialista para llegar al poder.
Inicios en el Nazismo
Carné de Hitler
como miembro del DAP
Después de la guerra,
Hitler permaneció trabajando para el ejército como espía militar,
siendo destinado a la supresión de levantamientos socialistas, que
estallaron a través de toda Alemania, incluyendo Múnich,
lugar a donde Hitler regresó en 1919.
Participó en el «pensamiento nacional», cursos organizados
por el Departamento de Educación y Propaganda del grupo bávaro de la Reichswerh.
Un objetivo clave de este grupo era crear una «cabeza de turco»
para justificar la derrota alemana. Las cabezas de turco fueron
encontradas en Judaísmo Internacional, comunistas y políticos
liberales, especialmente los miembros de la colación de Weimar, que eran
considerados como los «criminales de noviembre».
En julio de 1919,
Hitler fue designado V-Mann (Verbindungsmann, término alemán
para espía de la policía) del Aufklärungskommando (Comando de
Inteligencia) de la Reichswehr, con el objetivo de atraer a otros soldados
de ideas similares, siendo asignado a infiltrarse en un pequeño
partido nacionalista de extrema derecha, el Partido
Obrero Alemán (DAP). Allí Hitler conoció a Dietrich
Eckart, uno de los primeros miembros y fundador del partido.
Hitler comenzó a
participar a tiempo completo en las actividades del partido. Ya a
principios de 1921,
Adolf Hitler era considerado como un gran orador, hablando frente a
muchedumbres cada vez más grandes. En febrero, habló ante una
muchedumbre de casi seis mil personas en Múnich. Para hacer pública la
reunión, envió dos camiones de partidarios del Partido para conducir
alrededor con esvásticas,
causar conmoción y tirar prospectos; fue el primer empleo de esta táctica.
Hitler ganó notoriedad fuera del partido por sus discursos polémicos,
atacando el Tratado de Versalles, a políticos y grupos rivales (sobre
todo marxistas)
y siempre a los judíos, a los que posteriormente intentaría exterminar
en los campos
de concentración.
Por entonces, sus
principales enemigos eran los comunistas; para combatirlos, creó la Sturmabteilung
—la S.A.— comandada por Johann
Ulrich Klintzich, aunque el verdadero jefe era el capitán Ernest
Röhm. Toma como emblemas la Hakenkreuz —la cruz gamada—
y el saludo del fascismo
italiano del brazo en alto.
Eso le hace acaparar
apoyos en los sectores conservadores, aprovechándose de la situación de
recesión favorecida por la posguerra, culpando a judíos,
comunistas
y a los países que habían vencido a Alemania de imponer unas condiciones
asfixiantes.
El grupo adquirió mayor
preponderancia y en 1921
tomó el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los
Trabajadores (NSDAP), también llamado Partido
Nazi. En 1923
preparó, con el apoyo de Erich
Ludendorff, un fallido golpe
de Estado, por lo que fue condenado a cinco años de prisión,
de los cuales sólo cumplió ocho meses. Durante su estancia, en un régimen
carcelario bastante blando, le dictó a Rudolf
Hess su manifiesto político Mein
Kampf, en el que presentaba a Alemania y al mundo cuál iba a ser
su política futura y su visión del Lebensraum.
Fue puesto en libertad en diciembre de 1924.
El inicio de la gran
depresión de 1929,
el paro y el consecuente desencanto del pueblo alemán favorecieron, entre
otras circunstancias, el incremento de sus seguidores y dieron a su
partido mayores posibilidades de trabar estrechas relaciones con los
medios sindicales patronales, que buscaban fuerzas de choque para
emplearlas contra las organizaciones obreras de izquierda.
Logró atraerse a las
clases medias, los trabajadores en paro y los grandes industriales y logró
que su partido se convirtiera en el grupo parlamentario más fuerte en 1932.
Sin embargo, fue derrotado por Hindenburg
en las elecciones de marzo de ese año.
En este periodo, su vida
sentimental se vio marcada por su relación con su sobrina Geli
Raubal, que terminó suicidándose
en oscuras circunstancias.